Obdulia yo puedo compararte repetir tu nombre cuando es
noche
asesinarte en un segundo esconderte entre mis ojos penetrarte
cerciorarme de que aún eres olvidarme de la luz
y la ventana
alzar mi brindis por tus hombros y salir a la calle muy
callado.
Nosotros podemos caer en el error de ser declives
luminosos laderas de sombra perpetuada en nuestros cuerpos
el amor no ha estado escondido nunca en el sollozo de
una piedra.
Obdulia tú puedes ver cómo las materias
más simples
se te aproximan tú puedes anochecerte y salir airosa
de tal trance misterioso puedes relajar tu esfinge y hacer
del símbolo caliente toda una llamarada posesiva
tú puedes saber en qué nos hemos convertido
qué audacias
quedan para acercarnos y vencernos nosotros somos vértices
recónditos e ilusos que aún aguardan colecciones
de espuma.
Obdulia él
él puede hacer un desbarajuste de las torres verdes
como el tiempo
que quiere despreciarnos él y ellos con vosotros.
Tampoco hemos tenido el amor en las solapas solo
nosotros podemos hacer de las miradas espejos o rectángulos
conciencia opaca y un silencio así tergiversamos
incluso el escrisexo lo hacemos avanzar sobre un muro
de madera.
Obdulia tan breve como eres tan localizada en el placer
de las aberturas consumadas en el paladar legañoso
y letárgico
del sueño. Los labios son fuentes que alguien ha
perdido
y recordar es un verbo cargado de recovecos y mentiras
falsas
es decir que un día tuve tu sombra enmarañada
entre mi sombra.
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